otro
Y la ñ día
Es una palabra imposible
La arrojas con toda tu fuerza
frente al despeñadero
huyes despavorido sin mirar atrás
y termina golpeandote la cara
con la distancia regresada
que hay en el previo aviso
de su eco arrollador.
El ruidoso purgatorio
del orden secreto del mundo.
La magia fascinante
que hay en la agonía
de partir siempre de nuevo.
El mensaje que dejan las mujeres
en cada beso negado.
El desamparo o la redención
que tocan a tu puerta
cada vez que dios se extravía
en la inútil medianoche
de tus persignaciones de emergencia.
El párrafo que olvidé escribir
al final de esta frase.
En una vieja esquina de la historia
inicia su danza de arrebatos y olvido
la insólita vacilación
de los héroes y los traidores.
¿Quien corrije el orden de los factores
ahora que no hay puntos de referencia
para distinguir la realidad?
La desesperación
no tiene control remoto
simplemente queda en off
cuando la duda
supera el asombro.
Todos corrimos
para capturar el hechizo
que había al final del túnel.
No había nada
Todo era un simulacro
el sinsentido de una metáfora
que apuraba la muerte
detrás de la velocidad de tus anhelos.
¿Que prefieres?
¿Ser cómplice
de tu propia vida
o sospechoso de tu propia muerte?
En este poderoso sociego
de las bocas vacías
cuelga mirando el abismo
una misma sombra
un fragmento perpetuo y amargo
para dos amantes apagados.
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